Es una escena que se repite a menudo: estoy en la barra por la mañana, a mi lado se despliegan varios periodicos solapados. Primero están los de información general: El Mundo, El Pais, La Nueva Espagna. Debajo, al fondo y un poco escondidos se encuentra el Mundo Deportivo y el Marca. Entonces entra un hombre en el bar, uno de esos a los que yo llamo espagnoles. Se acerca a mi posicion interesado en la prensa. Agarra entre sus manos uno por uno todos los periodicos, mira la portada de arriba a abajo y frunce el ceño. Los deja otra vez sobre la mesa. Cuando por fin llega al Marca ensaya una sonrisa y se va con el diario bajo el brazo hasta su mesa, donde le espera un cafe humeante y una buena sesion de filosofia futbolistica.